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Sexo en NY: sigamos bailando

6 Comentarios 22 junio 2010

Por fin este fin de semana saqué tiempo para ir al cine. Parece que mi último post y la frase del día escogida para el pasado viernes 18, en una parte al menos, surgieron efecto. Digo en una parte, porque es lo único que pude realizar de todo lo planeado en mi post anterior. Mi hermana se está cambiando de casa y estuvimos todo el fin de semana armando muebles de Ikea, colgando cuadros, deshaciendo cajas y tomando medidas para las cortinas. Pero el domingo por la tarde, mi hermana me dió tregua regalándome unas horas libres que aproveché para ir a ver mi tan esperada segunda parte de Sexo en Nueva York.

Que os voy a contar que a estas alturas no sepáis los que habéis visto la peli, ¡¡a mi me encantó!!.

Y es que llevo siguiendo a estas chicas desde que era una adolescente con granos. Es una serie que me trae muy buenos recuerdos de varias y distintas épocas de mi vida: cuando trasnochaba para verla en casa con mi madre, a oscuras en el sofá durante los pocos días que pasaba en Mallorca mientras me sacaba la carrera en Salamanca; cuando empecé mi relación, y hacía que mi chico se tragara al completo, por mi auténtico enganche, la 6ª y última temporada, prestada por cierto por mis amigos y recientes papás primerizos, Chema y Eva; noches sola en Salamanca, después de una maratoniana jornada de estudio, cuando engullía cuatro o cinco capítulos de golpe en el ordenador tumbada en la cama;…

Las cuatro chicas de Nueva York me han acompañado en muchísimos momentos. Me he comparado algunas veces con cada una de ellas, me he visto en alguna de sus situaciones, y he deseado verme en muchas otras, más glamurosas por supuesto. Estas cuatro chicas tienen mucha parte de culpa al incitarme cada mes a gastar una parte de mi nómina en ese par de zapatos magnífico, que si bien no eran de Jimmy Choo, eran un calco zariano de nuestro querido Ortega,…

Y es que llevan conmigo tanto tiempo, que aún a día de hoy, todo lo que hagan me parecerá genial, divertido, chic y con un toque de glamour neoyorkino. Y no cambiaré de opinión.

No cambiaré de opinión aunque las chicas se hayan convertido ya en mujeronas con problemas hormonales que se hinchan a pastillas para no perder su apetito sexual. Aunque ya no tengan un rostro impoluto de piel nacarada sino que empiezan a verse las primeras arrugas en sus caras (a alguna de ellas es cierto que desde hace algún tiempo más). Aunque alguno de sus modelitos ya no sean tan “Ohhhh!”, tan perfectos, especialmente por la edad que tienen. Aunque sus vidas ya no sean tan divertidas, aunque en su día a día ya no haya tantas fiestas divinas, tantos desayunos de amigas en The Modern, dentro del mismísimo MOMA, o a pesar de que Carrie haya abandonado su mítico y coqueto apartamento en la calle Perry Street para irse a un loft de lujo con Mr. Big. (Yo también lo hubiera hecho, pero es que su apartamento era taaannn monooo).

Porque es así, nuestras chicas ahora tienen los típicos problemas de mujeres y madres trabajadoras, las típicas dudas y miedos de una madre para con sus hijos, los habituales viajes al pasado y reencuentros con los ex, las típicas situaciones familiares con sus cosas buenas y sus cosas malas… Samantha, Charlotte, Miranda y Carrie han crecido mucho y han madurado, y lo mejor de todo es que nosotr@s, los que hemos seguido desde siempre sin perder de vista a als 4 magníficas chicas de New York, hemos crecido con ellas.

Supongo que por todo esto que os comento, esta vez al salir del cine, no tuve esa neura despilafarradora y esas locas ganas de meterme en cualquier tienda a probarme zapatos y ver bolsos o entrar en Zara Home a encontrar la réplica de esa mesa auxiliar tan maravillosa que he visto que Carrie ha puesto en su habitación. Esta vez, para mi sorpresa y si soy del todo sincera, también para mi preocupación, he salido del cine directa a la planta de Cosmética de El Corte Inglés, a buscar esa crema anti-pre-arrugas para el rostro y ojos, esa loción reafirmante para el culete y ese maquillaje efecto lifting que me harán rejuvenecer 5 años al menos.

El tiempo pasa para tod@s, en las películas y en la vida real. Y como dicen mis abuelos, más vale prevenir que curar, así que desde ya, empezaré a prevenir mi “madurez” a la que voy a recibir próximamente con mis 31 primaveras el día de mi cumpleaños. ¿Y vosotr@s?, ¿tenéis algún secreto de juventud?.

Mientras tanto, sigamos bailando. ;)

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Sus comentarios

6 Comentarios

  1. Una vez más, me encanta como haces que un post tuyo sea una continuidad de la situación a la cual haces referencia.

    En mi caso es como si fuese una continuación o el anexo final de la película con unas conclusiones divertidas y frescas :)

    Me ha encantado.

  2. tere dice:

    hola!! es la primera vez k visito tu blog y esta genial!!
    aun no he visto la peli, pero en breve lo hare! haber k tal es, porque vi la primera y me gusto mucho.
    besitos desde http://sweetsyte.blogspot.com/

  3. admin dice:

    Hola! Muchas gracias por tu comentario! Cuando vayas a ver la peli me comentas! Ok? Me paso a echar un vistacito por tu blog. Un besote

  4. Peq dice:

    Yo también seguí la serie, pero creo que es infinitamente mejor que las pelis, bueno la primera se salva… No sé en la serie te puedes ver identificada más con lo que les pasa… Son más digamoslo así accesibles y normales aun vistiendo de grandes firmas y llevando los mismos Manolos…
    Lo que no me gustó de la segunda parte fue una parte de la pelicula… algunas cosas me parecen ya demasiado superficiales, por el ejemplo el hecho de que charlotte esté haciendo bizcochos con una falda entubada, jersey ideal y zapatos de tacón, o por ejemplo Carrie con su afán de salir de casa y hacer cosas fuera para no convertirse en un matrimonio aburrido esté atosigando a Big sin que valore la intimidad con él cuando lleva 500 años sufriendo por él, y esté en casa como recién salida de un sesión de fotos… por todo lo demás me gustó y me reí mucho…

  5. admin dice:

    Tienes toda la razón, van siempre impecables! Ese vestidito verde que se pone Carrie para tirarse en el sofa junto a Mr. Big… ¡¡yo me lo pondría para ir a los Oscars!! Ahora, es precioso, o no? Al menos nos hicieron, como siempre, pasar un rato agradable y echarnos unas risas!

  6. tere dice:

    muchas gracias esther por seguirme alla donde voy. me ayuda mucho saber k hay gente a la k le interesan las cosas k se hacen y tal.
    mil gracias de nuevo y me alegra k te gustara el post de los zapatos-museo jeje.
    besos


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